La tecnología cambia nuestro mundo constantemente: velocidad, posibilidades de aplicación, ancho de banda… Hoy la fibra óptica es, sin lugar a dudas, una de las revoluciones de la sociedad de la información, y en Cingles Comunicacions estamos convencidos de que las aplicaciones de la fibra óptica en el sector sanitario pueden continuar multiplicando sus funcionalidades.

En la actualidad, la fibra óptica ha supuesto un cambio de ciento ochenta grados en muchas de las técnicas tradicionales de exploración, mejorando los instrumentos de diagnóstico mediante el uso de fibroscopios, más económicos, flexibles y resistentes, con los que hemos conseguido un salto cualitativo gigante, porque no son nada invasivos en comparación con sus predecesores (como los laringoscopios, rectoscopios o broncoscopios). De este modo, la mayor parte de las técnicas de diagnóstico de cavidades han sufrido una revolución silenciosa gracias a la fibra óptica y la aplicación de la luz en la transmisión de la información.

Pero la verdadera revolución de la fibra no se encuentra tanto en el diagnóstico como en su uso terapéutico y postoperatorio, que permite un control en tiempo real de cirugías de vías biliares, así como la extracción de cuerpos extrínsecos o ajenos; del mismo modo, hoy existe la posibilidad de realizar un control exhaustivo de las zonas afectadas tras una operación sin emplear herramientas invasivas.

Finalmente, la fibra óptica nos proporciona tanta velocidad y ancho de banda que podemos transmitir datos como nunca hubiéramos imaginado, consiguiendo hitos como operaciones transatlánticas (en las que un cirujano puede intervenir a un paciente a miles de kilómetros utilizando las nuevas tecnologías) que hace solo diez o quince años parecían verdadera ciencia ficción.

La fibra óptica permite la emisión de rayos láser para cauterizar hemorragias internas, destruir coágulos de sangre con un nivel de invasividad mínimo o llegar a los pulmones, el estómago o el corazón sin ningún tipo de dificultad. ¡Y no solo eso! Se espera que, en el futuro más próximo, sea posible coser nervios cerebrales y de la médula, llevando esta tecnología hasta el siguiente nivel.

En pleno siglo XXI podemos ver que la proyección de la fibra óptica es inmensa, y no solo en el sector sanitario, en el que fue aplicada por primera vez y, hoy, se beneficia de esta precocidad, sino también en las telecomunicaciones, los medios audiovisuales y otros campos, ya sean tradicionales como la arqueología, como de última generación, como la Internet de las cosas.

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